Contar sus historias, hurgar en su doloroso pasado y compartirlo con la audiencia en el teatro Anayansi viene a ser como una catarsis para las 38 privadas de libertad que conforman el elenco del musical "Detrás del muro", que está en cartelera desde el 6 hasta el 10 de abril.
En el musical, producido por Cristóbal Muñoz y que tiene el aval del Ministerio de Gobierno, hubo muchas lágrimas, sentimientos encontrados, arrepentimiento, deseos de que el tiempo pase rápido y mucha necesidad de apoyo en su lucha por sobrellevar su difícil situación, resultante de decisiones desacertadas, ironías de la vida, una mala hora, traiciones u otros factores.
Cómo cambió su vida para siempre el estar confinadas en un centro de cumplimiento, el no poder libremente cruzar el umbral, las lecciones que han derivado de esta dura etapa en la que muchos falsos amigos y hasta familiares les han dado la espalda, y ese proceso de crecimiento interior y reconstrucción de sueños que es lo que las sostiene. También las ansias irreprimibles de volver a estar con los suyos, especialmente las que tienen hijos. De ello hablaron en ese abrir su corazón a un público que se mostró rico en aplausos de estímulo.
Sí, la audiencia heterogénea que llenó la sala aplaudía una y otra vez, filmaba y tomaba fotos del elenco que demostró talento en la actuación, el canto y la danza, en lo que fue un abrazo solidario con estas mujeres a la puerta de cuyas vidas tocó la tragedia.
Premió el talento, la sinceridad y humildad de ellas para mostrar sus falencias y vulnerabilidad. Para pedir perdón a la sociedad y a los que en el camino fueron afectados por su proceder.
Pero, principalmente, aplaudió el deseo de ellas de hacer las cosas bien, de no dejarse atrapar nunca más por la ambición, la insensatez, la mentira, la corrupción, la violencia ni ninguna otra mala consejera. Nada que enturbie su porvenir.









