Ella es ejemplo de que la belleza exterior es superficial y lo que realmente cuenta es un alma transparente y entregada a Dios. Reyna Prescott, nos representó en el concurso Miss Atlántico 2015, y desde el 2 de diciembre de ese mismo año su vida cambió para siempre.
"Recuerdo que no le tomé mucha importancia en un inicio, era diciembre cuando fui a un examen de rutina y la doctora sintió una bolita que confundió con un quiste. Para febrero hice conciencia y noté algunos cambios en mí, así que con la ayuda de un amigo volví al doctor, él me dijo que no le gustaba lo que sentía, era una bola en el seno, por lo que me hicieron un ultrasonido y una biopsia, y a los tres días me dijeron que tenía un tumor maligno que era infiltrante y que por los ganglios, que era cáncer; fue como un 'boom', me dijo que me tenía que someter a quimioterapia".
Allí cambió su vida; su familia ha sido su gran apoyo. "Realmente el doctor me dijo que todo estaría bien, no fue tan difícil al principio, el doctor se enfocó en decirme que no me preocupara, que eso iba a pasar, y que incluso iba a estar mejor que antes, y yo entre bromas le decía '¿será que los puedo tener más grandes?'. La verdad no me preocupé mucho hasta que llegó la quimioterapia, esa sí fue una etapa muy difícil", narró la guapa morena.
Aún batalla por su vida
La "quimio" terminó, pero en unas semanas debe empezar con el tratamiento de radiación. "Aún debo ponerme una inyección cada 21 días; son 20. En fin, es un proceso que todavía no termina, pero Dios me hace cada vez más fuerte". Prueba de ello es que Reyna nunca ha sido de renegar, jamás se ha puesto a pensar en por qué le sucede esto a ella, más bien, se siente feliz porque el cáncer no le tocó a nadie de los que ama.
Esta "miss" siempre tiene una sonrisa para sus problemas. Además, está consciente de que tiene un propósito en la vida: "Dios sabe por qué lo hizo, no soy quién para decir '¡ay!, ¿por qué yo?'. Más bien quiero ayudar a personas como yo, que están pasando por lo mismo; por ejemplo, he visto extranjeros que no tienen a nadie aquí, me encantaría ayudarlos".
Esta joven de 23 años cree fielmente que para una buena recuperación, no hay nada mejor que la conexión con la naturaleza. "Ir a la playa, a un río, ver los árboles, los animales, las flores, escuchar los pajaritos cantar; en fin, apreciar la creación de Dios y verlo en cada detalle".
Reyna sabe que no solo es una reina porque así lo diga su nombre, ella es una mujer fuerte y bella por su fe en Dios. Ella participará en el certamen Fuerte y Bella Soy, en el que participarán mujeres de todas las edades que luchan contra el cáncer. Varias famosas del patio apadrinarán el hermoso evento.
Para toda mujer, el cabello es un accesorio importante, esto no fue distinto en el caso de Reyna, claro está, luchaba con los estereotipos de que si se le caía el cabello, iba a ser una cosa terrible. "Fui muy tonta al preocuparme por esas nimiedades'".









