Dos hijas de B.B. King, las que más han hablado sin reservas de los cuidados que recibió la leyenda del blues en sus últimos días de vida, acusaron a dos de los empleados más cercanos al artista de envenenarlo.
Las hijas de King, Karen Williams y Patty King, afirmaron que se impedía a miembros de la familia visitar al artista, y que la administradora de los negocios de King, LaVerne Toney, y su asistente personal Myron Johnson, aceleraron la muerte de su padre.
Creo que mi padre fue envenenado y que le suministraron sustancias extrañas'', dijeron ambas hijas con las mismas palabras en declaraciones juradas que su abogada, Larissa Drohobyczer, entregó a The Associated Press.
En el testamento de King, Toney aparece como albacea de la herencia del artista, que según documentos presentados por abogados a nombre de los herederos, podría totalizar decenas de millones de dólares.
Johnson se encontraba al lado de la cama de B.B. King cuando éste murió el 14 de mayo a los 89 años en su casa en Las Vegas mientras recibía cuidados paliativos. No había familiares presentes.
Patty King, que vivía en la casa de su padre, dijo en una declaración jurada que vio a Johnson administrarle al artista dos gotas de una sustancia desconocida en la lengua al anochecer durante varios meses antes de que falleciera. Señaló que Toney jamás le dijo qué era esa sustancia.
El abogado Brent Bryson, que representa a la herencia de King, calificó de ridículas las afirmaciones de Drohobyczer.
"Espero que tengan bases objetivas para que puedan demostrar sus afirmaciones difamatorias'', dijo Bryson a la AP.
Los resultados de la autopsia tardarán ocho semanas y no los deberá afectar el hecho de que el cuerpo de King estaba embalsamado, dijo el forense.









