Como es costumbre en la artista, apeló a la sensualidad, uno de sus mayores recursos, y luce como toda una femme fatale con un sugerente vestido de cuero rojo que no solo ajusta su cintura de avispa, sino que tiene un escote más que revelador.
El sexy traje lo combinó con una larga melena y lentes de contacto claros. La portada estuvo a cargo del lente de Steven Gomillion y Dennis Leupold.
El octavo álbum de Jennifer significa un regreso a sus inicios y sus pasos por el Bronx, de hecho en la portada se puede leer el apodo que ganó en su carrera: J.Lo, y suponemos que el título A.K.A. hace referencia directamente a él.









