Antes de que siga leyéndome, como otras veces, les pido que me lea con la mente y no con el corazón porque si no tiene la capacidad de leerme de esa manera, lo más seguro es que la columna le cause malestar estomacal. Antes, también les advierto que en vida aprecié y respeté mucho al Sr. Óscar Poveda y hasta mi último respiro seguiré diciendo que el país está en deuda con él por su aporte al rescate de nuestras tradiciones y costumbres en momentos en que lo peor de lo foráneo se apoderaba de la industria de la televisión.
Yo siempre he sabido de la doble moral de ciertas pantallas de televisión a la hora de coberturas que afecten o sus intereses económicos, sus intereses emocionales o a talentos de su pantalla. De ahí que hemos visto desde hace rato como para ciertos temas, en los noticiarios, por ejemplo, los canales de televisión, dependiendo de quién sea el involucrado en la nota, así dependerá su manejo en pantalla. Eso igual pasa en varias radioemisoras con servicios informativos y en los diarios impresos. Es un tema de fondo en casi todos los medios y plataformas mediáticas, entiéndase: prensa escrita, radio, televisión y Web.
El último ejemplo de este manejo con consideración por parte de las televisoras es el caso de la muerte del Sr. Óscar Poveda. Si es por el manejo a cuadro tan selectivo que han tenido las televisoras, pareciera -es una ironía- que el Sr. Poveda murió como un bello durmiente en la comodidad de su casa, por muerte natural, cuando la realidad es que a medida que pasan los días, las autoridades nos van revelando información que selectivamente, reitero, han manejado los canales de televisión.
Yo comprendo, y créanme que lo comprendo muy bien, que se quiera tener una consideración con la familia del difunto por solidaridad con un compañero del medio y con la misma imagen del personaje ante la opinión pública, pero no se vale desinformar o informar a medias.
No hay que hacer un ejercicio muy exhaustivo para darnos cuenta cómo es el manejo de otras muertes en televisión local, de personas desconocidas y cómo es el que se le dio a este caso. No hay que ser un erudito para percatarnos que este caso se está manejando con mucho respeto, como deben manejarse todos, mientras que en otros parecen mis colegas aves de rapiña que no tienen compasión con nada ni con nadie. Aquí se han cuidado de no especular sobre las causas o forma de la muerte; de no violar la intimidad de la familia y de no exponer en televisión nacional a sus seres queridos destrozados del dolor. En otros casos de posible asesinato, los periodistas que cubren la fuente de policivas, estarían recreando el posible recorrido del supuesto asesino, se iría hasta donde supuestamente se encontró el cuerpo, harían dramatizaciones y hasta expondrían su cadáver con tal de tener la exclusiva.
¿Cómo pueden sentirse la madre, esposa, hijos o familiares del señor que fue acribillado el viernes en Alcalde Díaz cuando estaba trabajando en su taller, la madre de la joven de 18 años que estando dentro de su casa en Panamá Oeste en una balacera entre pandillas murió por un disparo en el tórax o los del joven que a un mes de salir de la cárcel sicarios lo acribillaron en Las Mañanitas, cuando ven que sus casos, sus difuntos, son expuestos como carne en palito en televisión nacional y otros son cuidados y manejados con delicadeza? ¿Cuáles son esos manuales de estilo de los medios que dicen, a los de casa o conocidos del patio, se les trata diferente que al desconocido?
Ojo, yo estoy feliz con el trato respetuoso que se le está dando al caso Poveda, porque creo que así se deben manejar todas la piezas sobre la muerte de una persona, por muy delincuente que sea, pero me asquea la transmisión de información de la manera tan burda y selectiva que se está haciendo con este caso versus otros.
Y no, no se equivoque. No estoy pidiendo que se haga una telenovela con script policiaco por haber sido el Sr. Óscar Poveda una persona mediática y por ende genera más morbo, ¡no!. Lo que estoy exigiéndole a los medios, como audiencia que soy, es el respeto a la dignidad de todas las personas por igual. El respeto al dolor de las familias, Estoy exigiéndoles como audiencia que soy que no hagamos en televisión juega vivo de contenidos.
La muerte, sea de quien sea es dolorosa igual para alguien rico como para un pobre; para un conocido o un desconocido. La noticia es noticia igual, para rico o pobre, conocido o desconocido. ¿Por qué esta selectividad en el manejo e información de las posibles causas de la muerte del Sr. Poveda? El periodismo debe ser tan justo como justa la información que transmitimos. Si tanto quieren cuidar y respetar la imagen de Óscar Poveda, informen la verdad de los hechos, no sean selectivos en la información y así evitan tanta especulación que circula y que es tan deleznable y fea, como la forma selectiva como están manejando la información las televisoras sobre este muerto. ¡Doble moral!









