México perdió al "Divo de Juárez", al compositor de la historia sentimental del país en las últimas cuatro décadas. Al dolor de toda esa nación se han unido fanáticos y artistas del mundo, quienes aún no pueden creer la triste noticia de su muerte.
Luego de un concierto realizado en Los Ángeles, Estados Unidos, donde más de 17 mil almas cantaron, bailaron y lloraron durante su magistral presentación, Alberto Aguilera Valadez, nombre de pila de Juan Gabriel, se marchó a su casa en Santa Mónica, California, pero a eso de las 11:30 a.m. de ayer, un infarto lo fulminó.
Pasadas las 7:00 p.m. de ayer, se informó que el cadáver permanecía en el sitio.
Su vida estuvo rodeada de escándalos y de misterios que se llevará a la tumba.
Muchos preguntaron sobre su preferencia sexual; nunca aceptó ser gay y en cambio decía: "lo que se ve no se pregunta".
El artista no escapó de los rumores de que supuestamente tenía pactos con el diablo. En los años 80 y 90 hasta se dijo que vendió su alma al diablo y que si se escuchaba al revés su éxito "Querida", se escuchaban mensajes subliminales.
También llegó a ser demandado por supuesto abuso sexual a un menor de edad. Sin olvidar que en 2012, una de sus casas fue embargada por adeudar impuestos.
¡Ah!, en el 2014, fue "asesinado" en redes sociales. Él mismo salió a desmentir su muerte por una supuesta pulmonía.
Sí, "JuanGa" se apagó, pero no su voz, pues su legado se mantendrá vivo a pesar de su muerte.
Sus temas en su voz o en la de sus centenares de intérpretes suenan aproximadamente cada 40 segundos en los medios de difusión radial o televisión en América Latina. Cuenta con una estrella en el Hollywood Walk of Fame desde el 2002, otra más en el Paseo de la Fama en Las Vegas.









