Sin duda alguna, el Concurso Nacional de Oratoria es una oportunidad que vale oro, no solo por la representación material que en este se consigue, sino por la experiencia, el crecimiento y las puertas que se te abren de una manera increíble.
Considero que es el primer escalón para forjarte exitosamente un futuro, y lo digo con sello de seguridad, pues tuve la oportunidad de participar en este certamen y ser el ganador de 2010.
Es cierto que hay que tomar en cuenta el factor innovación en el concurso, y estoy convencido de que ha sido una de las principales razones de su éxito en estos 10 años, tanto en la televisión, como en su movimiento masivo en los colegios. Pero con un poco de recelo tengo que decir y aceptar que este año su apuesta con respecto a la temática del concurso no fue tan acertada.
Empezando por las tres rondas en las que participaron los 11 estudiantes sin una preselección. Siento que en este tipo de certámenes se debería seleccionar a los que más resaltan en la primera o segunda ronda y que luego ellos se enfrenten con todas sus armas intelectuales en una última disertación. A mi parecer, esto haría el certamen menos confuso al momento de elegir al ganador.
También sigo sin entender ciertos parámetros que calificaron los miembros del jurado, puedo pensar que tomaron en cuenta como mayor punto de enfoque, el contenido y la naturalidad de los participantes, no obstante, me parece que el mejor orador del país tiene que ser completo, tener proyección, seguridad e inteligencia.
Es cierto que todos tenemos opiniones diferentes y no hay que ser catedrático de alguna universidad para percibir un mensaje, pues fueron varios los estudiantes que se dirigieron claros, directos y emotivos en sus presentaciones. Lastimosamente no se le dio el suficiente valor, tal es el caso de las estudiantes de Colón y Darién, quienes fueron las más vitoreadas y que para sorpresa de la mayoría de los que vieron el concurso no fueron tomadas en cuenta a la hora de la selección.
Con esto no quiero restarle mérito al ganador, hay que reconocer que fue muy espontáneo y seguro en cada una de sus intervenciones.
A pesar de todo y dentro de lo malo y lo feo de este certamen se puede rescatar muchas cosas. Esto es solo el inicio de muchos años de trabajo y dedicación. Será hasta la próxima.









