Me imagino que narrar la historia de una persona es complicado, y plasmar la vida de alguien que todavía vive es aún más difícil. Pero la noche del lunes, un elenco de 38 personas remontaron a cientos de personajes que se dieron cita al Teatro Balboa para presenciar Manos de Piedra. Un K.O. Musical, sobre la leyenda del gran Roberto Durán, gloria panameña del boxeo a nivel mundial.
A eso de las 6:30 p.m. el citado lugar empezó a acoger a los invitados, para luego dar paso al momento más esperado: disfrutar de cada minuto y segundo de este musical. La sala estaba repleta de personas, y cada una en expectativa y ansias de ver lo que se presentaría.
Apenas se escuchó el tercer llamado, a las 8:22 p.m. se abrió el telón al son de salsa y se apreció un ring en medio del escenario, una escenografía que transportaba al popular barrio de El Chorrillo, seguido de la salida de un cuerpo de baile y actores maravillosos.
La historia de El Cholo se inicia desde su infancia cuando era un vendedor de periódico donde vivió, en El Chorrillo. Compartiendo siempre con su gente, pero siempre teniendo presente su gran sueño: llegar a ser campeón mundial de boxeo. Mientras va pasando la obra, también se presentan momentos históricos que fueron un hito en el país. Pero el fuerte de esta magistral puesta en escena eran los combates del chorrillero, como lo fue el que protagonizó con Ken Buchanan el 26 de junio de 1972, entre otros.
Fueron dos horas y media cargadas de entusiasmo, en las que prevalecen los valores que tiene nuestro campeón, como lo son la humildad, su don de gentes y desprendido por los demás sin pensar en él, pero todo se puede resumir en que ser panameños, más que un orgullo, es un privilegio por contar con una gran gloria del boxeo que hoy día forma parte del Salón de la Fama.
Se lucieron en K.O.
Robin, hijo de la conocida figura, fue el actor principal, y quién mejor que él para interpretar a su padre.
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José huertas
- @joseismael









