En "Hablemos de sexo, la cigüeña no existe", Juan, el hombre de la casa, tan seguro de sí mismo, tan acostumbrado a dar órdenes y a ser obedecido "ipso facto", en un solo segundo vio trastabillar su mundo.
Su autoridad se vino al piso. Todo esto, al darse cuenta de que su pequeña Gertrudis, quien no hace mucho que aún jugaba con muñecas, estaba más clarita que él en esto de la procedencia de los bebés y otros asuntos relacionados con la sexualidad.
Y, peor aún, iba a ser abuelo. Es como si le hubieran dado con un mazo.
La cólera se adueñó de él. Parecía cegado. Del enojo, las palabras hirientes hacia las hijas, especialmente hacia Susana que había mancillado el honor de la familia, brotaban de su boca como afiladas dagas. Casi sin pensar las lanzaba una tras otra con una rapidez que no daba tiempo a esgrimir argumento alguno.
Lo hecho hecho estaba. No era asunto de buscar culpables, lo convenció su esposa, quien, en todo caso le dijo, palabras menos, palabras más, que ellos eran los culpables. Bueno, Gertrudis, que no tiene pepitas en la lengua, con pelos y señas le explicó, para que no le quede duda de que dominaba el tema y de paso le echó en cara el poco tiempo que dedicaba a la familia. ¿Cómo pretender, entonces, que las nenas no investigaran y exploraran por sí mismas? Sí, en plural.
"Hablemos de sexo, la cigüeña no existe", se está presentando en el teatro ABA, dirigida por Abdiel Tapia Espinal (premio Escena 2015 a mejor director), con la actuación de Carlos Caballero, Mercedes Ochoa, Jeanne Marie Leggiere, Nini De León, Nathalie Zisópulos, Mike Pilisi, Marjorie Morales, Mariluz Espino, María José Fernández y Diego Medina.
Pueden ver esta comedia de ABA producciones artísticas (Anina Horta) de martes a viernes a las 6 p.m. y 8 p.m. Los sábados a las 5 p.m., 7 p.m. y 9 p.m. y los domingos a las 4 p.m., 6 p.m. y 8 p.m.









