Así como lo prometió, se cumplió, el Silvestrismo se tomó la noche del viernes en Panamá.
El contagioso vallenato de Silvestre Dangond y su acordeonista Lucas Dangond, pusieron a cientos de fanáticos venezolanos, colombianos y panameños a brincar.
Fue un concierto controversial, desde reclamos de Silvestre a dos fanáticos, una dama y un caballero a quienes les pidió más recato y menos groserías contra él, como la tumultuaria trifulca que aunque deslució el evento, no lo detuvo para seguir cantando.
Silvestre sorprendió con un concierto que duró al menos dos horas y media en Latitude 47, que fue vivido a cada minuto por los empedernidos fanáticos silvestristas, quiénes ataviados de rojo, camisetas de la se lección Colombia, su típico sombrero vueltiao entre otros atuendos, bailaron y cantaron los éxitos de la Novena Batalla su última producción.
La Difunta, Me gusta, Blanco y Negro, La Gringa, La Gaviota, Calidad de Vida fueron algunos de los éxitos más esperados por los presentes, que brincaban al ritmo del acordeón, la caja y la guacharaca de la orquesta de Dangond.
Mujeres desfilaron por la tarima con la anuencia de Silvestre, le cantaron, hablaron, besaron y hasta bailaron con el ídolo de la nueva ola vallenata.
Sorprendió que Silvestre no se molestó ni paró el evento por la trifulca de fanáticos ya pasados de licor que se enfrascaron en una riña que se extendió en la zona VIP de la sala de eventos, al contrario, tranquilo, cuando desalojaron a los revoltosos, entonces complació y se despidió con el tema Cantinero.









