Lo que se puede llamar la Maldición de Aaron Ramsey ha vuelto a hacer de las suyas cobrando la vida de una reconocida figura pública.
El mito en torno al jugador del Arsenal de Inglaterra nació en el 2011, cuando un gol suyo ante el Manchester United le daba la victoria a su club, al día siguiente Estados Unidos confirmaba la muerte de Osama Bin Laden.
En octubre de ese mismo año, el futbolista volvió anotar un gol ante el Tottenham, tres días después falleció Steve Jobs, el genio de Apple.
El 19 de octubre también de ese mismo año, anotó en la Champions League ante el Marsella, al día siguiente falleció el dictador de Libia Muamar el Gadafi, en manos de la milicia.
Febrero del 2012 anotó ante el Sunderland, horas después se notificaba al mundo la muerte de Whitney Houston.
En el 2013 anota otro tanto ante el Cardiff, y en horas de la noche fallece el actor de Rápidos y Furiosos Paul Walker.
El pasado domingo 10 de octubre vuelve a hacer de las suyas ante Mancheter City, su efecto se hizo saber el lunes 11, para sorpresa de todos, fue encontrado muerto en su casa en California el actor comediante norteamericano Robin Williams.
No es coincidencia, los goles del jugador galés tienen al final del camino una víctima. El futbolista no ha dicho nada.









