- El show terminó pasadas las 4:30 de la madrugada.
Los asistentes empezaron a llegar desde las 6:00 de la tarde, en medio de una llovizna que amenazaba con convertirse en aguacero. Las puertas del Centro de Convenciones Figali fueron abiertas a las 8:00 p.m., y una hora después la llamada Mujer de Fuego, Olga Tañón, ataviada en blanco y negro, con un tocado de plumas en un hombro, abrió su repertorio con el tema Miénteme, al que siguieron Vendrás llorando, Muchacho malo, No me puedes pedir, Es mentiroso, Bandolero, entre otros.
Tañón, quien esta vez solo hizo un cambio de ropa, hizo un despliegue vocal en acústico y hasta a capela, al interpretar Eterno amor secreto y Basta ya, en el que un solo de saxofón y el canto del público le hizo erizar la piel.
Entre sus muchas canciones, Olga finalizó su presentación a las 12:00 medianoche con un mix de La vida es un carnaval, La negra tiene tumbao y Kimbara de Celia Cruz, ovacionada por el público.
A las 12:00 medianoche, con todos los puestos ocupados, desde el VIP hasta el general, la orquesta de Roberto Delgado empezó a ejecutar la música del tema La rosa de los vientos, y el público se puso de pie para recibir a Rubén Blades, quien entró cantando, con su acostumbrado traje oscuro.
Después de interpretar Plástico y Pablo Pueblo, el cantautor advirtió que a diferencia de otros cantantes que terminan a las 2:00 a.m., a esa hora él apenas iría comenzando porque era una fiesta hasta el amanecer en homenaje a las madres, y lo cumplió. Llevó al público por una travesía de su historia musical, casi hasta rayar el alba.









