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Lunes 13 de febrero de 2012 07:38 PM

Amigos, llegó el Carnaval y les voy a contar como periodista, todo lo que sucede a la hora de entrevistar a una soberana. Para empezar nunca falta un conocido de la soberana que conozca a un periodista.

Se te acerca el emisario y te dice: mira, conozco a esta muchacha y va a ir por allá para que le hagas una entrevista. "Está bien, que me llame para arreglar la visita”, le contesta regularmente el periodista.

Al día siguiente, llama la reina para decir que tiene una entrevista, que fulanito de tal le consiguió. Nos ponemos de acuerdo y llega el día de la entrevista.

Ese día la soberana viene con un séquito: mamá, la tía que la vio nacer, el presidente de la tuna, el hermano que será el caballero de la coronación, y el infaltable "asesor", quien le dice a la chica hasta cómo caminar, y quien al final queda dando la entrevista. Además, quien la ha arreglado para el encuentro con la prensa.

Para donde se mueva la soberana, se mueve el ejército de familiares, amigos y asesores.

Empieza la entrevista: cómo te llamas. Me llamo Estefanía del Carmen Pérez Andrión, y agrega me pone el apellido de mi mamá; y la madre asienta con la cabeza diciendo, "ajo" es que se siente mi familia.

Casi siempre son universitarias por lo que, cuando se les pregunta por este aspecto, el nombre de la carrera y con tono de orgullo cierran con la frase: con énfasis en Mercadeo y Publicidad.

Continuamos y viene la pregunta de cajón: Por qué quieres ser reina. Bueno, es que desde chiquita vi a las reinas y me dije: algún día voy a estar allá, y además mi familia me ha inculcado el folclor desde niña. Mientras el asesor interrumpe y dice: ella viene de una dinastía, pues su tatarabuela fue la primera reina del pueblo, una tía y una prima segunda llevaron la corona. Póngame eso, pues ella no es forastera, como dice la tuna del otro la´o, pues también su abuela fue fundadora de la tuna.

Sigue la conversación. Y qué va a tener tu Carnaval. Mucha agua, pero sobre todo: belleza, lujo y esplendor, ¡ahhh!, además comidas y discotecas típicas, y sana diversión.

Y qué me puedes decir de tu presentación. Bueno habrá mucho lujo, responde la chica que ha pasado por un profundo “blower” y una sesión de maquillaje intensa.

Pero háblame de tus diseños, de quién te está trabajando los vestidos y los carros alegóricos. Y la reina con mirada de terror mira al asesor experto que dice: no, es un secreto. Es sorpresa. Solo te puedo decir que la corona la compramos en México y las plumas vienen del extranjero. La pollera se la están confeccionando en San José de Las Tablas.

En ese punto prácticamente acaba la entrevista, mientras la madre se acerca al periodista y le pregunta en voz baja: “Oiga y cuándo sale eso en el periódico para avisarle a la gente del pueblo para que lo compren”.

Todo eso forma parte del folclórico Carnaval panameño.

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