Fotos: Cortesía

Por:
Marcia Tuñón -
| |
Lunes 13 de febrero de 2012 07:38 PM
Aunque parezca extraño para algunas personas o quizá antirromántico para otras, el amor va más allá que un simple ramo de rosas, un rico chocolate o un lindo peluche.

En nuestro especial del Día del Amor y la Amistad (San Valentín), quiero presentarles a una pareja de 16 años de matrimonio y dos hijos, Alonso y Hernán.

Todo empezó en 1995, cuando el presentador de la Última Hora, Fernando Correa, viajó a Salamanca, España, para estudiar su doctorado en Economía. Allá, Fernando tuvo que hacer unas materias para un posgrado en el Instituto de Estudios de Iberoamérica y Portugal, donde se encontró con Mónica Miguel, una mujer que no lo soportaba y lo creía un imbécil.

Hasta que un día, para tiempos de Semana Santa, un amigo sociólogo de Mónica llamado Rodolfo la invitó a una noche de vinos junto a él y otro amigo mexicano. Para sorpresa de la actriz, Fernando también estaba invitado.

Esa noche estuvieron tomando los cuatro. Mónica como persona educada no quiso hacerle el desaire al presentador y le empezó a hablar.

Después de esa amena plática, Mónica recibió una llamada en su casa ubicada en León. Cuando contestó, él le dijo: “Hola, soy Fernando”, y ella le respondió: “Qué Fernando”, pues en su mente no registraba a ninguna persona con ese nombre, pues no lo consideraba su amigo, en ese entonces.

Fernando le contesta: “Soy el chico panameño”, ella dice: “Ahhh”. Y desde entonces comenzó todo. Hasta la fecha, Mónica jura que ella nunca le dio su número de teléfono, Fernando dice que sí se lo dio.

Ya había una química, Fernando le comenzó a caer bien a Mónica, pero no había nada serio, pues él tenía su novia, a lo que la actriz le dijo que si quería algo con ella que arreglara su problema con su novia y después regresara donde ella. Y así lo hizo el presentador.

 

Confesiones

“Desde el 28 de marzo de 1996, que rompió con su novia no he logrado sacarlo de mi vida. El 1 de mayo, me pidió que fuera su esposa. Que quede por escrito que él me persiguió”, aseguró la española.

Mónica expresó que para ella una de claves del éxito de su matrimonio ha sido que ella no se siente arrinconada ni encerrada. “Siempre que ella sienta que es una elección estar con él y no una imposición seguirá trabajando para que todo siga bien”, puntualizó.

Por su parte, Correa ve a su esposa como una mujer inteligente, guapa y que tiene su ángel a pesar de su mal humor.

“De que hay peleas las hay, pero todo se soluciona y todo mundo explota, grita, pero al final llega a un consenso y todo se arregla. Ninguno de los dos vive con algo atravesado”, explicó.

Otra cosa que los complementa como pareja es que los adornos de su casa son los libros. Mónica asegura que con Fernando puede hablar de todos los temas que le apasionan, cosa que quizá no lo logre con otros hombres.

 

Nada de romanticismo

Ellos son una pareja tan especial, que hasta el día que Fernando le pidió que se casara con él fue tan normal. Estaban comiendo “pizza” y él le dijo: “Te quieres casar conmigo” y ella le dijo: “Ah, está bien”.

“Yo no soy de rosas. Lo que me gustó de Fernando es que me aceptó con mi carácter y fue muy perseverante”, confesó Mónica.

Fernando y Mónica son dos personas complementarias.

No dejes de leer