Por:
Nayeli Williams -
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Lunes 23 de mayo de 2011 01:10 PM
¿Cómo alimenta a su hijo? Ocho de cada diez niños llevan dentro de su merienda productos llenos de calorías, ya sean sodas, ‘cheese whiz’, galletas, pizzas y bebidas con exceso de colorantes.

Para muchos padres, esta es una manera de que los niños puedan comer algo que les agrade, pero el exceso puede llevar a provocar paulatinamente una muerte lenta.

Más del 31% de los niños menores de cinco años presentan obesidad, de no hacer algo a tiempo es probable que cerca de los doce años desarrolle un serio problema de sobrepeso que implicaría tempranamente problemas de hipertensión y de tipo cardiacos. Su promedio de vida se hace más bajo a medida que se aumente de peso.

Afectado

Parado en una esquina observa cómo sus compañeros corren de un lado a otro buscando la pelota para anotar el esperado gol. A simple vista, Rolando Quintero es un niño lleno de vida, no tiene ningún tipo de discapacidad, es un excelente alumno y el más mimado por su familia; sin embargo, a sus cinco años pesa más de 75 libras razón por la cuál no puede realizar actividades con los otros niños, pues el agotamiento que siente es inmenso.

Su madre, Lucía Reyes se culpa por la condición de su hijo, pues reconoce que desde que el niño iba creciendo pocos eran los intentos en donde trataba de darle frutas y vegetales.

Al tiempo, los rollos de grasa en las manos y pies de Rolando se hacían cada vez más grandes. Ya no era el niño ‘rellenito’ que todos querían cargar, simplemente la grasa lo estaba consumiendo. Al ver esto, su madre decide buscar a un especialistas que al ver la condición del menor de edad deciden ponerlo en tratamiento y buscar la mejor manera de que el niño coma otros alimentos y se habitúe a consumirlos.

“A él le incomoda estar comiendo cosas más saludables, pero sabe que es para su bien”, dijo Serena Quintero, hermana mayor de Rolando. Agregó que de niña presentó cierto grado de obesidad que con el pasar del tiempo fue desapareciendo, pero no al grado de su hermano.

Atención, asmáticos

La endocrinóloga Neil Burgos explicó que una las afecciones que tiene la obesidad son las dificultades respiratorias. Los cuadros de asma son más severos, pues los cuadros alérgicos se tornan más persistentes y fuertes. Muchos de los niños obesos tienden a roncar fuertemente, esto puede ser confundido por los padres como cansancio, pero es una alerta que indica la poca oxigenación que tiene el pequeño, llegando en casos extremos a ahogarse.

El exceso de colesterol llena los órganos como el corazón, hígado y riñones de grasa. Ahí van comenzando los problemas de tipo cardíacos y de hipertensión.

Error de las madres

Desde el momento que un niño nace, es importante que mantenga una buena alimentación; sin embargo, el concepto puede llegar a ser malinterpretado por algunas madres de familia, quienes al ver a su niño un poco flaco optan por darle cantidades exageradas de mamaderas que contienen un alto contenido de colesterol, incluso en ocasiones se le agrega cereal. La obesidad no se presentará de forma inmediata, pero con el pasar del tiempo aumentará de peso.

La edad del niño juega un papel importante, en vista de que después del año debe consumir tres mamaderas y a los dos años se le pueden dar dos vasos de leche.

Pueden fallecer

Problemas en la respiración, grasa en algunos órganos del cuerpo, dificultad al caminar, presión alta, son algunas de las condiciones que, sumadas, hacen una bomba de tiempo que se va intensificando a medida que el niño sigue engordando.

Esto puede terminar en infartos, falta de oxigenación, operaciones severas en donde se trate de reparar algún órgano consumido por la grasa o fuertes depresiones que pueden llevar al afectado a puntos inimaginables. Al verse gordo, puede llegar a sentirse inconforme consigo y puede tomar decisiones erradas.

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