Luego del culto realizado en el templo evangélico, los cuerpos fueron trasladados al cementerio Praderas de la Paz, ubicado en La Cabima, donde las lágrimas no se hicieron esperar.
María del Carmen Ramos, esposa de José, afirmó que aún esperan justicia y piden cárcel para las unidades policiales involucradas en este hecho, donde dos personas inocentes perdieron la vida.
Ramos dijo que su vida sin su esposo no será igual, porque ahora son muchas las cosas que cambiarán y que no es lo mismo que alguien muera por causas naturales a que lo asesinen sin razón.
Marta Muñoz, madre de Jimmy, también mostraba su tristeza, pues ayer era la última vez que vería a su hijo menor; igual que María, solo pide que los culpables paguen con la pena máxima este crimen. Ella aconsejó a la Policía Nacional (PN) contratar personas más responsables para cuidar su vidas.
Según se conoció, ambas unidades no tenían, entre los dos, más de tres años de servicio, mientras que siguen a la orden de la Dirección de Responsabilidad Profesional (DRP) de la PN, que ya abrió una investigación para determinar cómo ocurrieron los hechos.









