La socialista Michelle Bachelet, la primera mujer que es reelegida presidenta de Chile, asumió el poder para iniciar un nuevo gobierno en una ceremonia celebrada en la sede del Congreso chileno, en el puerto de Valparaíso.
La nueva mandataria chilena, de 62 años, recibió la banda presidencial de manos de la nueva presidenta del Senado, Isabel Allende, hija del fallecido presidente Salvador Allende y la primera mujer en la historia de Chile en presidir la Cámara alta.
En este tiempo, Chile se ha mirado a sí mismo y ha decidido que es momento de iniciar transformaciones de fondo. La victoria de esta jornada es un sueño colectivo que triunfa, dijo Bachelet.
Pero lo que le espera a la presidenta no se perfila para nada fácil. Su gobierno partirá con una economía en clara desaceleración y donde difícilmente se mantendrán las altas tasas de empleo alcanzadas durante la administración de su antecesor, el derechista Sebastián Piñera.
Con un programa que despertó severas críticas de la derecha gobernante, Bachelet quiere reemplazar la Constitución heredada de la dictadura de Augusto Pinochet, garantizar la educación gratuita y de calidad y subir los impuestos a las empresas de un 20% a 25%.









