Las fuertes corrientes y el agua turbia impidieron que los buzos encontraran las cajas negras del vuelo 8501 de AirAsia, que esperan sigan en su lugar en la recién descubierta cola del avión.
Los dispositivos que registran datos de vuelo y el sonido de cabina, cruciales para ayudar a determinar qué causó el accidente, se encuentran en la zona trasera de la nave. El avión desapareció el 28 de diciembre con 162 personas a bordo. Ya han recuperado 43 cadáveres.









