Copacabana, el barrio más turístico de la ciudad brasileña de Río de Janeiro, amaneció con tranquilidad, tras los violentos disturbios del martes que provocaron la muerte de una persona y el cierre de varias calles a 51 días del inicio del Mundial de Fútbol. Los disturbios se registraron en la favela Pavo-Pavozinho, enclavada en uno de los cerros que rodea Copacabana, tras la muerte del bailarín Douglas Pereira, de 25 años, y que trabajaba en el grupo de danza de un popular programa de televisión, al parecer durante una persecución policial ocurrida el lunes, según los habitantes.
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