La valentía, la disciplina y la tradición son los pilares que mantienen viva a la charrería en México, el deporte nacional que ayer celebró su día y que subsiste gracias al interés de las nuevas generaciones.
Decenas de agrupaciones festejaron el Día del Charro con coloridos desfiles a caballo y competencias animadas por la alegre música del mariachi, una prueba de que la forma de vida y la filosofía de esta figura sigue vigente.
Atrás quedaron las imágenes en blanco y negro que el cine mexicano de los años 40 y 50 del siglo XX dibujaban como borrachos, mujeriegos, alegres y apostadores.
Hoy, en el siglo XXI, los charros son personas con oficios y profesiones comunes, a los que los une la pasión por los caballos y lo mexicano.









