La policía antimotines improvisó ayer jueves un escudo frente al palacio de Gobierno de La Moneda: dispuso dos autobuses cerca de las grandes y pesadas puertas de su cara norte para evitar que miles de trabajadores ingresaran al edificio y mostraran su inconformidad ante el incremento salarial aprobado la noche anterior.
Adentro estaba la presidenta Michel Bachelet con su ministro de Interior, Mario Fernández. Afuera, miles de empleados públicos forcejeaban con la policía antimotines que los contenía con chorros de agua y gases lacrimógenos mientras evidenciaban su descontento ante el aumento de 3.2%, que ellos consideran insuficiente.
Otros grupos de trabajadores se coordinaron para protestar y se reunieron en otros puntos, como la sede del Congreso.
- Advirtieron a los parlamentarios que lo actuado será un "costo político grave" el otro año.









