La historia de los pontífices y Fátima está fuertemente ligada ya desde las primeras apariciones marianas en la Cova da Iria en 1917 y con Pablo VI, el primero que comenzó los viajes apostólicos, y su viaje para el 50 aniversario (1967), Fátima se convirtió en un lugar obligado de peregrinaje para los papas.









