Los hondureños concurrieron ayer a los centros de votación para elegir presidente para los próximos cuatro años, en unos comicios que podrían poner fin al bipartidismo que ha gobernado al país desde hace más de un siglo y colocar a una mujer en la presidencia por primera vez en la historia de Honduras.
Las elecciones representan, además, el fin del ciclo político iniciado por el golpe de Estado que derrocó en 2009 al entonces presidente Manuel Zelaya.
El presidente del Tribunal Supremo Electoral, David Matamoros, dijo por cadena nacional que los comicios se desarrollaban con total normalidad, gran afluencia, sin incidentes relevantes reportados, y destacó que hay tres cabinas de recepción de voto en cada mesa. Hay agilidad, el movimiento de las filas es rápido... no hay por el momento denuncias de irregularidades.
La jornada, para la que todos los candidatos pidieron una participación masiva y pacífica, se prevé larga y polémica por el resultado esperado de las encuestas, un nuevo sistema de conteo de votos y una serie de declaraciones contradictorias tanto del Tribunal Supremo Electoral como de algunos de los partidos respecto del canal de transmisión de los resultados.









