John F. Kennedy, de cuyo asesinato se cumplen hoy 50 años, fue el presidente más joven de los EE.UU., pero detrás de su imagen saludable y llena de energía se escondía un hombre enfermo, aquejado de muchos males que le hacían dependiente de los fármacos, según su historial clínico. Quizás el más conocido de sus problemas médicos fueran sus terribles dolores de espalda, que le obligaban a llevar un corsé y a tomar fuertes analgésicos.
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