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Mundo: Domingo 09 de Noviembre de 2014 3:54 PM
Mundo: 2014/11/09 03:54pm
Washington, Estados Unidos/EFE
La legalización de la marihuana en Estados Unidos se balancea entre el
limbo de Washington D.C., donde el Congreso tendrá la última palabra sobre la
iniciativa aprobada en las elecciones del martes, y la expansión del uso de esta
droga con fines recreativos en los estados de Alaska y Oregón.
Los estados encargados de apretar el acelerador en este cambio de
perspectiva fueron Washington y Colorado, que en noviembre de 2012 hablaron por
primera vez de la posibilidad de crear un modelo regulado para producir,
distribuir y vender marihuana.
En estas elecciones legislativas, otros estados de la costa oeste -Alaska y
Oregón- recogieron el testigo y en un referéndum respaldaron con un 52 % y un 55
% de los votos la posesión, el cultivo y la venta de marihuana a mayores de 21
años.
Ahora hay que crear leyes para regular la nueva industria, que en 2016 ya
podría estar lista para vender marihuana, según indicaron a Efe el portavoz del
Proyecto Político de la Marihuana (MPP), Morgan Fox, y el director de
comunicación de "DC Cannabis Campaign", Nikolas Schiller.
La situación es diferente en el Distrito de Columbia, donde se encuentra la
capital federal, Washington, y que, al no ser considerado un estado, no cuenta
con representación en el Congreso y no puede decidir sobre su presupuesto, que
siempre tienen que revisar los legisladores.
Según Schiller, la conocida como "Iniciativa 71", que recibió el respaldo
del 64,7 % de los votantes, será ahora revisada por el nuevo Congreso
republicano en un plazo de entre 30 y 60 días.
Preguntados sobre la posición de los republicanos, tradicionalmente más
reticentes a la legalización de la marihuana, Shiller y Fox ponen de relieve los
derechos civiles y la libertad individual que representa la iniciativa y que se
corresponde con los valores de los conservadores.
"Creo que los republicanos verán que un voto es un voto y no tratarán de
inmiscuirse en el proceso democrático. No quedaría bien que Estados Unidos
presuma de expandir la democracia en otros países y luego anule el voto popular
que ha respaldado la legalización de la marihuana", subrayó Schiller.
Para mostrar que la legalización del cannabis no depende de colores
políticos, Fox puso de ejemplo a Alaska, estado tradicionalmente conservador, en
donde su grupo -el Proyecto Político de la Marihuana- impulsó con éxito la
legalización de esta droga con la "Campaña para legalizar la marihuana como el
alcohol".
No obstante, ambos activistas esperan que algunos congresistas, como el
republicano Andy Harris (Maryland), traten de impedir que la iniciativa entre en
vigor mediante diferentes tácticas como el bloqueo del presupuesto que el
Congreso debe destinar a la capital.
Con esta técnica, Harris ya intentó bloquear sin éxito una propuesta del
Ayuntamiento para despenalizar la posesión de marihuana en pequeñas cantidades,
infracción que equiparó a las multas de tráfico.
Si todo va bien en el Congreso, Schiller estimó que "en marzo ya podrían
comprarse las luces y el equipo necesario para comenzar el cultivo" y poner así
en práctica esta iniciativa, que permite la posesión de dos onzas (60 gramos) y
el cultivo de seis plantas, tres de ellas maduras.
Sin embargo, la venta de marihuana no será legal hasta que el Ayuntamiento
lo regule.
Su nueva titular, la demócrata Muriel E. Bowser, dijo en su primera rueda
de prensa que no quiere que la "Iniciativa 71" afronte la revisión del Congreso
sin una propuesta sobre la venta y los impuestos.
Schiller cree que Bowser esperará hasta enero para hacer su propuesta, que
luego sería considerada por diferentes comités en febrero y marzo para llegar al
Congreso en julio o septiembre, fecha en la que comenzaría la revisión de 30 o
60 días.
Pero eso no sería todo. El borrador de la ley tendría que ser examinado por
la División de Administración de Control de Bebidas Alcohólicas, otra instancia
municipal que en 180 días decidiría cuántas tiendas pueden abrir o cuánta
cantidad de marihuana puede venderse.
"Si todo va bien en 2016 los adultos podrían comprarla legalmente", explicó
Shiller, que relativizó la novedad destacando que "ahora mismo hay tres tiendas
-una enfrente del Capitolio- que están vendiendo cannabis medicinal de forma
legal a 18.000 residentes, mientras que más de 300 plantas crecen
legalmente".
Y es que el uso medicinal de la marihuana ya está permitido en el Distrito
de Columbia y en otra veintena de estados, a los que se unió el pasado martes el
territorio de Guam, mientras que el estado de Florida rechazó esta opción.
A nivel federal una ley penaliza el consumo de cannabis, aunque el debate
gana fuerza en una sociedad que se posiciona en un 49 % a favor de la
legalización y en un 48 % en contra, según una encuesta del Washington
Post.
A nivel internacional, la legalización de esta droga plantea "cambios tanto
en la política exterior de Estados Unidos, como en los tratados antidroga
suscritos en la ONU", apuntó en declaraciones a Efe Sandeep Chawla, durante
veinte años director de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el
Delito (UNODC).
Este experto cree que, a medida que otros estados del país, como Arizona,
California y Maine, vayan legalizando la marihuana -se prevé que tengan
consultas en 2016-, el debate ganará especial fuerza en Suramérica, donde
Estados Unidos implantó una política "de mano dura" que ya no sostiene a nivel
interno.









