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El copiloto del avión siniestrado en los Alpes franceses, Andreas Lubitz, que presuntamente estrelló el aparato de forma deliberada, estaba siendo tratado por un posible desprendimiento de retina que le hacía temer el fin de su carrera como piloto, publica el diario Bild.
Además de sufrir un trastorno psicosomático, Lubitz padecía también problemas físicos, en concreto de visión, asegura el rotativo.









