No hay descanso para el recuerdo de Nelson Mandela. Han pasado cuatro días desde su fallecimiento, pero cada vez son más las personas que se suman a los múltiples homenajes que se le brindan en toda Sudáfrica, y siempre en tono festivo.
En Johannesburgo, ni siquiera la lluvia que cayó hoy durante buena parte del día disuadió a los ciudadanos, que siguen cantando, bailando y depositando flores en cada rincón que tuvo alguna significación para el expresidente de Sudáfrica.
El acto más emotivo de cuantos se celebraron hoy tuvo lugar en la Fundación Nelson Mandela, donde el Premio Nobel de la Paz Desmond Tutu exaltó el coraje de una persona capaz de vencer al rencor que pueden generan los 27 años que sufrió en prisión por su lucha contra el régimen racista del "apartheid".
"Lo deshumanizaron, le tuvieron durante años y años picando piedras, pero en lugar de engendrar odio y rencor optó por perdonar y continuó con su tarea de reconciliación", destacó el también arzobispo emérito de Ciudad del Cabo.
"Qué habría pasado si llega a morir en prisión? Afortunadamente no pasó y así Madiba (nombre popular de Mandela) salvó al mundo", añadió Tutu ante una audiencia de centenares de personas, entre las que se encontraba uno de los abogados que asesoró a Mandela en el famoso juicio de Rivonia (1964), que le condenó a cadena perpetua.
La reunión, a la que también asistió el músico Peter Gabriel, culminó con un cántico "gospel" colectivo que entonó varios temas dedicados al héroe sudafricano, fallecido el pasado jueves a los 95 años en su casa de Johannesburgo.
En la misma Fundación, aunque en un tono más solemne, el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, que mañana asistirá al oficio religioso en el estadio FNB de Soweto, definió al expresidente sudafricano como un "gigante de la justicia" que logró derrotar al "apartheid" con "humildad y decencia".
El secretario general de Naciones Unidas recordó el encuentro que ambos mantuvieron en febrero de 2009, en el que Mandela le dijo: "No solo fui yo. Hay cientos de personas desconocidas que lucharon por la misma causa".
"Sus palabras me conmovieron profundamente", admitió Ban Ki-moon ante los periodistas.
Y una vez más, como cada día, Soweto, el antiguo gueto negro de Johannesburgo en el que Mandela vivió durante quince años, puso la nota de mayor color.









