Residentes y turistas de la península de Baja California comenzaron a salir de los refugios y evaluar los daños causados por el huracán Odile, mientras aún llovía y el viento soplaba con fuerza sobre el área vacacional de Los Cabos.
El huracán dañó seriamente los vestíbulos y fachadas de varios hoteles, dejando ventanas rotas y calles llenas de residuos. Las ventanas del Hotel Westin estallaron en pedazos.
El ciclón Odile se degradó a huracán categoría uno, de un total de cinco que tiene la escala Saffir-Simpson, pero se mantiene la alerta máxima decretada por las autoridades debido a las intensas lluvias.









