El representante en Colombia del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Todd Howland, alertó sobre la necesidad de que las amnistías otorgadas en el proceso de paz en Colombia deben cumplir con estándares internacionales.
El funcionario reiteró en un comunicado de su despacho que la ley que se adopte para poner en marcha un programa de "amnistía, indulto y tratamientos penales especiales" en el marco del proceso de paz debe respetar "plenamente los estándares internacionales en materia de derechos humanos".
El Gobierno colombiano radicó la semana pasada ante el Senado el proyecto de ley de amnistía con el que comienza la implementación del acuerdo de paz firmado por el Ejecutivo y las Farc.
El proyecto, que se comenzará a discutir esta semana en el Congreso, recoge el perdón jurídico para todos los miembros de las Farc, excepto para los que hayan cometido delitos graves recogidos en el Estatuto de Roma como los de lesa humanidad, abusos sexuales o reclutamiento de menores, entre otros.
"Los beneficios que se otorguen tienen que ser el resultado del cumplimiento de compromisos por parte de los eventuales beneficiarios de las medidas, no pueden ser el punto de partida ni convertirse en un fin en sí mismos", dijo Howland.
Asimismo señala que esos beneficios deben "aplicarse de manera excepcional, condicionada e individualizada y generar el régimen de estímulos requeridos para lograr el funcionamiento adecuado de los mecanismos de verdad, justicia y reparación que se han acordado en el marco del proceso de paz".
La seguridad jurídica de los eventuales beneficiarios de esta ley, agrega, no se podrá materializar de forma efectiva si el proceso de diseño, adopción y puesta en marcha de las medidas no incorpora los estándares internacionales y no permite el ejercicio efectivo de los derechos de las víctimas.
"Ciertamente, la participación efectiva de las víctimas hará que el proceso sea más lento y dispendioso, pero es un factor determinante para garantizar la transparencia y la certeza en la aplicación de este tipo de medidas", explica Howland en el comunicado.
"Los derechos de las víctimas tienen que trascender la retórica y tener mecanismos procesales eficaces que garanticen su acceso real, no formal, a la justicia", añade.
La Oficina agrega que sigue dispuesta a brindar sus consideraciones técnicas sobre el proyecto de ley, si así lo requieren las autoridades estatales.
Antiguos adversarios del conflicto armado conviven por la paz de Colombia
En seis carpas levantadas en un claro abierto en medio del monte en el norte de Colombia, miembros de la ONU, militares y policías conviven con guerrilleros de las FARC para supervisar el proceso de dejación de armas y desmovilización de los rebeldes previsto en el acuerdo de paz.
El lugar es un campamento del Mecanismo de Monitoreo y Verificación (MM&V), integrado por representantes de Naciones Unidas, del Gobierno y de las FARC, que ocupa unas tres hectáreas en medio de la nada en Pondores, un caserío del municipio de Fonseca, en el departamento caribeño de La Guajira.
"Va a ser totalmente exitoso por la integración de las partes, por el compromiso con la paz y la confianza de cada uno de ellos", afirma el general argentino Javier Pérez Aquino, jefe de Observadores en la Misión de las Naciones Unidas en Colombia.
En Colombia, precisa, hay 280 observadores internacionales de 14 países, de los cuales diez son miembros de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac) y cuatro europeos.
Al campamento de Pondores, situado a unos 15 kilómetros de Fonseca, se llega por una precaria carretera de tierra que se abre de una vía principal y que un batallón de ingenieros militares ha mejorado en los últimos días para hacerla transitable.
Soldados armados con fusiles y apoyados en tanquetas en algunos tramos del camino garantizan la seguridad del lugar que está en una de las llamadas "Zonas Veredales Transitorias de Normalización" (ZVTN) en las que se reunirán los guerrilleros como paso previo a su abandono de las armas.
De hecho, a unos pocos kilómetros de allí, en un "Campamento por la paz", decenas de guerrilleros vestidos de civil pasan los días esperando la orden de sus superiores para trasladarse a la zona donde de reunirán para iniciar el proceso de dejación de armas y desmovilización, con una duración prevista de 180 días.
En total, los guerrilleros se concentrarán en 20 zonas veredales (que pueden albergar varios campamentos) y siete puntos (lugares más pequeños, con un solo campamento) repartidos en las regiones del país donde tienen más presencia.
Pondores es una de las ZVTN más avanzada y un modelo de convivencia entre antiguos adversarios del conflicto armado colombiano con los observadores de la ONU.
En una de las carpas, la del alojamiento de hombres, están alineadas en dos filas doce camas, de las cuales tres son de oficiales de las Fuerzas Armadas o la Policía de Colombia, tres de guerrilleros de las FARC y seis de observadores de la ONU.
El contingente internacional está compuesto por dos salvadoreños, un español, un chileno, un uruguayo y un paraguayo, explica el teniente coronel salvadoreño Wilmar Gómez, mientras muestra los espacios de descanso, separados solo por un biombo y cubiertos con toldillos para evitar las picaduras de insectos.
"Las actividades comienzan a las seis de la mañana con el aseo personal, el desayuno y los patrullajes por la zona de Conejo" donde está situado Pondores, explica a Efe el oficial salvadoreño Luis Meléndez, coordinador de la sede local del MM&V.
También dedican parte del tiempo a trasladar al hospital de San Juan del Cesar, el más avanzado de esta región de La Guajira, a guerrilleros enfermos que requieren una atención médica que no se les puede brindar en sus campamentos.
Por la sede de Pondores pasaron este fin de semana el Alto Comisionado para la Paz, Sergio Jaramillo; el jefe del Comando Estratégico de Transición, general Javier Flórez, y el general Pérez Aquino, para evaluar el avance de las obras de infraestructura que se requieren en esa zona veredal para albergar a unos 220 guerrilleros que se calcula llegarán al lugar próximamente.
"Afortunadamente llegó la paz a Colombia, lo que estamos viendo es la paz en el terreno", dijo Jaramillo sobre la integración de los tres componentes del mecanismo tripartito de verificación.
Entusiasta se muestra también uno de los guerrilleros integrantes del MM&V, que hace parte del frente 59 del Bloque Caribe de las Farc, quien prefiere no dar su nombre y solo revela que tiene 29 años de edad, 13 de ellos en ese grupo armado ilegal.
"Nos relacionamos de muy buena manera con la gente del Gobierno y de la ONU", dice, y añade que la misión que les han encomendado hay que hacerla muy bien "porque la paz es un compromiso de todos".
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