El papa Francisco comenzó su visita a Turquía con un discurso de denuncia del terrorismo en las vecinas Siria e Irak y contra la instrumentalización de la religión, a su llegada a Ankara, donde le recibió el presidente Recep Tayyip Erdogan.
La situación humanitaria es angustiosa en esos países, clamó el pontífice, que condenó además ante la Diyanet, máxima autoridad religiosa del Estado turco, la violencia que busca una justificación religiosa, después de denunciar que la situación en Oriente Medio en general es verdaderamente trágica.
El líder turco, que le acogió en su flamante palacio presidencial, donde recibió a su primer invitado internacional, dijo en su discurso de bienvenida que rechaza la creciente islamofobia que detecta en Occidente.
El papa llegó al aeropuerto de Ankara a primera hora de la tarde y a continuación acudió a homenajear al fundador del Estado turco moderno, Mustafá Kemal Ataturk, en su mausoleo de la capital.
Francisco lanzó un mensaje claro de rechazo a la mera respuesta militar contra el terrorismo en Siria e Irak -no mencionó directamente al grupo yihadista Estado Islámico (EI)- aunque recordó que es lícito detener al agresor injusto.









