- En las redes sociales, la campaña se vivió con agresividad.
El vencedor de las elecciones presidenciales de hoy en Brasil, bien sea la mandataria Dilma Rousseff o el opositor Aécio Neves, tendrá como primer reto unificar un país partido en dos, tras la campaña más polarizada e impredecible de la historia del país, según coinciden autoridades y especialistas.
Para el historiador inglés Kenneth Maxwell, director de Estudios Brasileños en la Universidad de Harvard, cualquiera que resulte elegido hoy, tras una malhumorada y polarizada campaña que parece un tiroteo al viejo estilo, tendrá que trabajar para reunir los pedazos.
La segunda vuelta medirá a la presidenta y candidata a la reelección y a un combativo líder opositor, que, pese a la ligera ventaja que la jefa de Estado alcanzó en las encuestas en los últimos días, tienen índices cercanos tanto de intención de voto como de rechazo.
Según la firma Datafolha, cerca del 48 % de los electores dice que votará a la mandataria, y un 37 % asegura que no la votaría, porcentajes que son peores para el senador Neves, que cuenta con el 42 % a favor y el 41 % de rechazo total.









