La presidenta brasileña, Dilma Rousseff, inicia su segundo mandato este 1 de enero con una economía al borde de la recesión y con la promesa de un severo ajuste para recuperar el camino del crecimiento y la confianza de los mercados.
Lo que suponía una continuidad a su gestión, incluso con la permanencia de su equipo económico, se transformó en un reto para la nueva etapa de Gobierno de la mandataria, quien, a pesar de su estrecha victoria en la segunda vuelta de los comicios de octubre, tiene todavía un espacio de maniobra.









