Santa Teresa de Jesús, que nació hace 500 años en Ávila, fue una comunicadora incansable del evangelio que no se limitó a ser una espectadora de la realidad que la rodeaba, afirmó el papa Francisco.
En una carta dirigida al general del Carmelo Descalzo, Saverio Cannistrá, quien la ha leído ayer, el papa subrayó de la impulsora de la reforma teresiana su dimensión misionera y eclesial, dos características que, a su juicio, han distinguido también a la Orden del Carmelo Descalzo.









