Un peligroso sistema de tormentas generó una cadena de mortíferos tornados durante tres días, destruyó casas y negocios, obligó a pobladores de más de media docena de estados a buscar refugio y dejó ayer por la mañana a decenas de miles sin suministro eléctrico.
Conforme la tormenta atravesaba gran parte del país, la cifra de muertos ascendía a 28 personas, de las cuales 11 perdieron la vida el lunes y 17 el domingo, en una franja que se extendía de Oklahoma a Alabama.
La tormenta continuaba desplazándose hacia el este ayer, activando sirenas que despertaron a residentes de Georgia y Alabama, entre fuertes vientos y lluvia.
Otros buscaban seres queridos desaparecidos u observaban sus casas destruidas. A lo largo de la Autopista 397 de Mississippi, que bordea el este de Louisville, bomberos hurgaban entre los restos de casas rodantes en busca de tres personas desaparecidas tras el paso de un tornado.
Rescatistas caminaban con cautela al lado de cables derribados y sobre árboles partidos por la mitad que habían perdido sus ramas por la fuerza del viento.
El tornado de Louisville dañó la red de suministro de agua.









