El canciller mexicano, José Antonio Meade, dio por absolutamente zanjada cualquier diferencia con el Vaticano, a raíz de las palabras del papa Francisco en las que alertó del riesgo de mexicanización de Argentina, y aseguró que la invitación para que el pontífice visite México permanece abierta.
En un encuentro con periodistas, el titular de Exteriores aseguró que por la vía del diálogo diplomático quedó absolutamente zanjada cualquier diferencia que pudiera haber habido con la Santa Sede tras el pronunciamiento con el que el papa hizo referencia al avance del narcotráfico en Argentina.









