Al tener un gran inicio de temporada en las Grandes Ligas, el pelotero bocatoreño Allan Córdoba se ha convertido en una de las estrellas inesperadas para los Padres de San Diego.
Lo repentino del éxito de Córdoba con los Padres no ha sido su calidad, ya que lo había demostrado hasta el año pasado, en las fincas de los Cardenales de San Luis, franquicia que lo firmó en 2012.
Lo sorpresivo del istmeño es que nunca había jugado más allá de la clase "Rookie", en la que puso en evidencia su calidad para ser un prospecto con mucho potencial.





