Lo ideal sería que todos los abusos fueran denunciados, sin embargo la realidad es otra, ya que si el abusador es un familiar la tendencia es a protegerlo, ocultarlo o justificarlo.
Si tenemos sospechas de un abuso, nuestra responsabilidad es denunciarlo, no encontrar pruebas, eso le corresponde a las autoridades.
Al hacer la denuncia estamos creando un precedente que ayudará a disminuir este flagelo.
Mientras se guarda silencio, se mantiene el riesgo o la continuidad del abuso.





