La checa Petra Kvitova, quien ayer conquistó su segundo Wimbledon en la final más rápida del torneo en los últimos 31 años, admitió que por momentos "no podía creer lo que estaba haciendo" sobre la pista, ante la mirada atónita de su rival, la canadiense Eugénie Bouchard.
"Me decía a mí misma: Dios mío, esto marcha bien, realmente soy capaz de correr y devolver todas las bolas. Algunos de mis tiros fueron increíbles", manifestó la checa, que aplastó a Bouchard ayer por 6-3 y 6-0 en apenas 55 minutos. Kvitova fue campeona en Wimbledon, en 2011





