A pesar de que disputó sus primeros cuatro partidos de visitante, la escuadra de Los Santos impuso su ritmo de tamborito, para registrar marca perfecta de victorias y derrotas de 4-0 .
Su receptor, Miguel Amaya, se encarga de poner a sonar un repicador antes de cada partido, mientras sus compañeros lo encierran en un círculo y bailan frente a la caseta santeña.





