Ary Borges pasea su tigre Tom con una correa en el patio trasero de su casa en Maringa, Brasil. La familia Borges está inmersa en una disputa legal con los funcionarios federales de vida silvestre, por la tenencia del felino. Borges cuenta con una licencia para criar a los animales, pero los funcionarios dicen que él cría a los tigres de forma ilegal, lo que representa un peligro para el público.
Todo empezó en 2005 cuando Borges rescató por primera vez a dos tigres que eran maltratados en un circo ambulante.





