Dos amigos se reunieron para comer y antes de hacerlo uno de ellos pasó por el quiosco a comprar el periódico. Este saludó amablemente al vendedor, quien en cambio le respondió con malos modales y muy desconsiderado le lanzó el periódico de mala manera. El comprador sonrió amablemente y pausadamente deseó al quiosquero que pasara un buen día, dándole las gracias por su servicio.
Los dos amigos continuaron el camino y cuando ya estaban alejados del quiosco, el otro amigo le dijo:
- Oye ¿Este hombre siempre te trata así?





