Está demostrado históricamente que tarde o temprano pagamos las consecuencias de nuestras malas acciones, y como ejemplo podemos mencionar a varios personajes famosos que alcanzaron y saborearon la gloria del poder, pero en su ascenso se estrellaron.
En lo que se denominó el Holocausto, Adolf Hitler causó la muerte de unas 17 millones de personas. Junto a su esposa se suicidó para evitar ser capturados, sus cadáveres fueron quemados.





