Una mujer que llevaba un niño contra su pecho le preguntó a un maestro: ¿Cómo debo guiar a mi hijo?. Y él respondió: Vuestros hijos no son vuestros hijos. Son los hijos y las hijas de los anhelos que la vida tiene de sí misma. Vienen a través de vosotros, mas no de vosotros y aunque vivan con vosotros, no os pertenecen.
Podéis darles vuestro amor, mas no vuestros pensamientos, pues ellos tienen sus propios pensamientos.
Podéis albergar sus cuerpos, mas no sus almas. Porque sus almas moran en la casa del mañana, que ni aún en sueños os es dado visitar.





