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Jueves 09 de junio de 2011 04:40 PM

Hiram creció en un hogar sin amor. Nunca vio a su madre derramar una lágrima. Su padre fue siempre frío y áspero. El más grande temor de Hiram en la vida era de que llegase a ser lo que su padre ya lo consideraba: un fracaso. A sus 17 años, pesando solo 55 kg, Hiram se enroló en la Academia Militar de los Estados Unidos. Él no quería asistir a la Academia Militar. De hecho, la menospreciaba, pero no se atrevió a desafiar el deseo de su padre.

Al comienzo se desempeñó pobremente en sus estudios, pero, al adaptarse, sus calificaciones mejoraron gradualmente.

Después de la graduación regresó a su pueblo natal vistiendo su uniforme militar. Para su vergüenza, cuando llegó, la gente de su comunidad se rió de él. Simplemente no podían aceptar a un “fracaso” como Hiram como soldado.

Esta humillante recepción lo marcó para el resto de su vida. Tres años después se convirtió en general, pero se sentía incómodo luciendo su uniforme. Prefería vestir una camiseta con tres estrellas cosida en cada hombro en vez de su uniforme regular. Poco a poco, superó el sarcasmo y el ridículo de su familia y amigos. Hiram fue nombrado el líder del Ejército de la Unión.

¡Y qué líder llegó a ser! Hiram es conocido por nosotros hoy como Ulises S. Grant. ¡El gran general! Más tarde llegó a ser presidente de los Estados Unidos.

Hiram experimentó humillación, rechazo y fracaso, pero encontró su misión en esta vida, pese a las adversidades que halló.

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