Pdta. Mi intención no es la de ofenderla, sino la de resaltar un tema de interés social, afirma el escritor de esta columna.
Solo piénsenlo por un momento, la exclusión indígena aún prevalece, señala el escritor.
Solo piénsenlo por un momento, la exclusión indígena aún prevalece, señala el escritor.
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Por:
Isaac Vargas Alfonso / Estudiante de Periodismo -
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Viernes 06 de abril de 2018 07:45 PM
Si de algo se ha hablado durante los últimos días, es de la participación de la joven "indígena" Rosa Iveth Montezuma en el concurso de Señorita Panamá.
 
Una de las razones por las cuales ha tomado relevancia el tema es porque nunca antes se había dado tal acontecimiento, pero ahora bien, ¿acaso soy el único que no ve a una indígena ngäbe en su parecer? 
 
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Es probable que no, pero debo reconocer que hay ocasiones en que la emoción nos ciega de diversas maneras; pero dejando a un lado esa impulsiva emoción y viendo las cosas de forma verídica.
 
Debemos reconocer que la joven no hace una representación genuina de los indígenas, ya que su estructura corporal, las facciones de su semblante y su estatura, parecen tener más raíces europeas que aquellas que caracterizan a la mujer ngäbe.
 
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En definitiva, hay que estar ciego para no notarlo, incluso en una entrevista, ella misma reconoció tener una descendencia adicional; de igual forma, cabe hacer mención del apellido paternal Fossatti,  que curiosamente nunca es utilizado para representarla como tal.
 
A manera de conclusión, debo aclarar y resaltar, que mi intensión, no es la de perjudicar a la joven en sí, sino en la de resaltar la importancia y el potencial que pueden tener los verdaderos indígenas.
 
Si bien es cierto, nadie tiene la potestad de arrebatarle el derecho de "sentir" a alguien, pero una cosa es sentirse indígena y otra serlo en su totalidad. Este pensamiento binario, lo podemos ratificar con otras curiosidades que aún no han sido aclaradas, como la existencia en su cuenta de Instagram de fotos de la joven en playas, hoteles, eventos y entornos urbanos, mas no del entorno rural.
 
La única evidencia registrada de la joven en su comarca, fue una fotografía tomada junto al expresidente Ernesto Pérez Balladares, hace 22 años. No creo en casualidades, pero de seguro estos elementos solo aumentan la duda y curiosidad sobre su autenticidad.
 
A mi parecer, el día en que vea que toman en consideración a una indígena genuina y verdadera, es decir, de padre y madre indígenas y, que hagan pura representación de su raza, entonces ese día podemos decir que se rompió la exclusión racial que existe para este tipo de eventos y otros de diversa índole.
 
Por el momento exhorto a que no nos emocionemos, que lo que estamos percibiendo, es una simple pero linda falacia, creada por el "boom" de las redes sociales. 
 
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Dicha inexistencia de participación indígena en eventos de tal similitud ocurre en otros ámbitos como el deporte nacional, y lo sustento de esta forma: ¿Alguna vez han visto a un ngäbe, emberá o guna en las selecciones de fútbol, baloncesto, béisbol o cualquier otro deporte?
 
Solo piénsenlo por un momento, la exclusión indígena aún prevalece.
 
Pdta.  Mi intención no es la de ofenderla, sino la de resaltar un tema de interés social.
 
 
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