Debo recordar a mis apreciados lectores, que el padrón electoral preliminar se compone de 2 millones 713 mil 698 electores.
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Por:
Riccardo Francolini Arosemena -
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Martes 15 de enero de 2019 10:15 AM

Parodiando un poco aquella famosa cinta cinematográfica The Magnificent Seven, podemos decir que, oficialmente, Panamá tiene a los siete candidatos presidenciales que disputarán el 5 de mayo el solio presidencial para dirigir los destinos de nuestro país en los próximos cinco años. Son: Rómulo Roux (CD), Laurentino Cortizo (PRD), José Isabel Blandón (Panameñista), Saúl Méndez (FAD) y los de libre postulación, Ana Matilde Gómez, Marco Ameglio y Ricardo Lombana.


Sin duda, estos siete panameños tendrán como tarea, no sólo intentar convencer a la mayoría, cuáles son las mejores propuestas para enfrentar los problemas del país, sino que también tendrán entre sus manos el difícil rol de volver a unir una sociedad dividida por el revanchismo, las injusticias, el odio y la venganza, que fueron los principales factores en estos cinco años y que ha llevado al país a la deriva.


Debo recordar a mis apreciados lectores, que el padrón electoral preliminar se compone de 2 millones 713 mil 698 electores. De este total, 1 millón 362 mil 173 son mujeres; 1 millón 351 mil 525 son hombres. Debemos destacar también que 1 millón 476 mil 582 están afiliados a partidos políticos; mientras 1 millón 237 mil 116 no pertenecen a ninguna agrupación política.


Como panameño me sumo a todas aquellas personas que mantienen una gran expectativa sobre las elecciones de 5 de mayo, convencido de que la mayoría de los electores ha hecho un balance y una comparación de lo que está viviendo actualmente versus lo que experimentó en los cinco años anteriores, donde las características fundamentales fueron más empleo, mejor calidad de vida, más carreteras, hospitales, un moderno sistema de transporte (Metro) y mucha ayuda social.


Naturalmente el voto joven, aquellos que votarán posiblemente por primera vez, sea un valioso aporte para los candidatos presidenciales y es por eso que vemos que algunos expertos en política se están inclinando por incluir en sus nóminas de cargos de elección, a gente joven.  Soy del criterio que hay que sumar a la juventud, pero esa suma debe darse con criterio destacando no sólo la popularidad o fama de los jóvenes sino sus valores, su capacidad y su interés de servir a la nación.


Si hacemos un balance del voto joven, vemos que de 18 a 25 años, la población electoral es de 466 mil 594, o sea un 17 por ciento; de 26 a 30 años es de 304 mil 673 electores, un 11 por ciento;  y de 31 a 40 años es d 551 mil 761 electores, o sea un 20 por ciento. El candidato que logre obtener un alto porcentaje de simpatía de estos grupos naturalmente tendrá una fuerte opción el 5 de mayo próximo.


Estos dos millones y tantos de electores estarán diseminados en 39 circuitos de electores. De este total, 13 son plurinominales y 26 uninominales. En tanto, los dos distritos con mayor afluencia electoral son: Panamá con 652 mil 713 y San Miguelito con 240 mil 423 electores. En resumen, la tarea para los candidatos presidenciales no será fácil y menos al contar con poco tiempo para la campaña.


Coincido con algunos analistas políticos que consideran que el oficialismo recibirá el voto castigo más grande post invasión. Muchos panameños al verse acorralados por la frustración y decepción del actual gobierno van a dar un nuevo giro y optar por las candidaturas de libre postulación. Sin embargo, no hay que olvidar que durante el gobierno anterior (Cambio Democrático) los habitantes de este país sintieron un verdadero cambio en sus vidas con un crecimiento económico de 11 por ciento; una tasa de desempleo de 3.5 por ciento y un escenario próspero y envidioso para el resto de los países del mundo.


Este 5 de mayo no nos dejemos engañar por falsos profetas de la política, se aproximan fuertes campañas sucias y tendenciosas a desacreditar candidaturas partidistas, porque detrás hay un poderoso grupo económico que se ha enriquecido aún más en detrimento de la población panameña. Panamá requiere nuevamente de un verdadero cambio, pero no del pasado oscuro ni de nuevos presuntos redentores. Con Cambio Democrático iremos por el camino correcto, para recuperar la calidad de vida que todos merecemos en un escenario próspero y de paz.

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