A simple vista no es el más hermoso de los lugares en Panamá, aún el mal olor sigue siendo su peor problema, mientras que las aguas negras hacen que más de uno tenga que pegar un brinco para no ensuciarse cuando camina por Calidonia.
Este pequeño corregimiento parece estar todo el tiempo en movimiento, de día o de noche se ven personas caminando por sus pequeñas veredas en una gran ebullición que contagia a cualquiera.
Durante el día su principal punto de encuentro es el Mercadito de Calidonia, donde la distinción de sociedades no se ve; ahí llegan personas adineradas tranquilamente a comprar sus hierbas medicinales.
Si el mercadito está lleno, muchos optan por caminar hacia un costado del sitio donde hay más de 10 puestos de frutas y legumbres que ofrecen más opciones.
Uno de los más antiguos comerciantes, José María Rodríguez, recordó que antes el lugar era un poco más tranquilo, hoy hay más robos, pero siempre cometidos por personas que viven lejos del área, ya que los lugareños se conocen y se protegen entre sí.
Algunos de los comerciantes aducen que pagan sus impuestos, otros más vivos se acomodan en esquinas oscuras para poner sus cuatro pedazos de tablas y vender algún producto. A nadie le molesta eso, al final todos quieren llevar el pan de cada día a su mesa.
Además de las compras en los diversos almacenes, muchos van en busca de los zapateros y pequeños salones de bellezas que cobran barato y los hacen tener una mejor apariencia.
Durante la noche una de las calles más frecuenta es Calle #25, por los buses piratas que van hacia el oeste del país, de igual forma, es muy popular la venta de pollo asado y patacones.
Otros lo visitan durante la noche, pues en la parte central de este corregimiento hay más de cuatro bares que desde el día martes empiezan a funcionar. En medio de las miles de cosas que suceden allí, ellos viven felices tratando de sobrevivir por sus propios medios.









