Las Margaritas de Chepo es una comunidad apacible, de hermosos paisajes y ríos que atraen a muchas personas que buscan un lugar para pasar un rato agradable y en familia.
En este hermoso lugar vive Eugenio Gutiérrez, de 58 años, y su esposa Elva Lasso, de 51 años, quien se enamoró de esta comunidad desde que la visitó por primera vez.
Ella es foránea, sin embargo, su esposo nació en Las Margaritas, pues su papá llegó a esas tierras en 1948, cuando había solo cuatro viviendas.
Esa pequeña comunidad que su padre encontró en aquel entonces ha crecido mucho y se ha convertido en un sitio que atrae a muchos turistas, quienes llegan a bañarse en el famoso río Mamoní.
Según las leyendas que ha escuchado Gutiérrez, estas tierras heredaron su nombre de una señora que las habitaba llamada Margarita.
Supuestamente, ella poseía grandes extensiones de terreno y por eso se le puso su nombre a la comunidad.
Hermosas casas, escuelas, iglesia y agencia de la Cruz Roja son algunos de los atractivos que ofrece a sus habitantes Las Margaritas de Chepo.
Pero lo que más le encanta al señor Gutiérrez y a su familia es la tranquilidad y la paz que se respira en la comunidad. Además de la refrescante brisa que sopla en el verano.
Otro que hizo de Las Margaritas su hogar es Arnulfo Sosa, de 65 años, quien tiene ocho años de vivir en este paraíso chepano.
Don Arnulfo se dedica a la venta de raspaos, trabajo que le da para poner la paila en su hogar todos los días. Es por esto por lo que todas las tardes sale con su carretilla de raspaos y recorre las calles del pueblo, ofreciendo su refrescante producto.
Para este longevo raspadero Las Margaritas representa un sitio muy tranquilo, en el que la mayoría de la gente se conoce. Además, las personas son amables y siempre tienen una sonrisa para los visitantes.









