La lencería es prioritaria para la mujer, tanto para las fiestas de Navidad como para la víspera del nuevo año. La creencia de muchas féminas es que al esperar el próximo año se debe usar ropa interior amarilla para atraer la buena suerte y la felicidad.
En Navidad otras buscan ropa interior roja, que representa pasión y la fertilidad. Sin embargo, si quieren verse provocadoras para el esposo o novio, la apuesta es por la ropa interior de encajes o seda que las hacen lucir ardientes y sexys.
El rosa es muy buscado para idear un ambiente de inocencia, como una colegiala. Una de las recomendaciones de las tiendas de lencería es la tendencia a las prendas de color animal print. Con ellas, pueden levantar las pasiones salvajes de su media naranja.
Las braguitas, los encajes, la seda y los clásicos ligueros son buscados porque ellos (los hombres), los ven sensuales.
Cuando compren ropa interior deben ponerle el mismo empeño que cuando buscan el vestido perfecto que llevarán por fuera.
Algunas mujeres no les ponen prioridad, porque no se ve, sin embargo cometen un error, pues la lencería debe ser tan buena como el vestido que la mujer lucirá.
A la hora de buscar la ropa interior adecuada, deben tener claro la forma de su cuerpo y comprar la que haga resaltar sus curvas, atributos o disimular algunos que se salen de control.
Para resaltar sus senos, busquen sujetadores (brasier) que los levante o aumente. Si sus atributos son sus nalgas, pueden lucirlas con pequeñas tangas.
Solo muéstrenle a sus parejas lo que a él lo vuelve loco. Creen el ambiente, no solo en la habitación, porque es importante para el juego que sea desde que inicia. La actitud que deben tener es de acuerdo con la lencería que llevan puesta para sentirse: inocentes, sensuales, provocativas, como unas gatitas o unas tigresas. Planeen su fantasía hasta el último detalle y aviven la llama con su pareja.









