Desde hace un año llegó a la tierra del Canal Zoe Limberg, una joven de la República Federal de Alemania, país que ganó la Copa del Mundo en 2014.
Esta joven de 17 años forma parte del programa de intercambio cultural que promueve AFS , una organización sin fines de lucro y que funciona en Panamá desde 1959.
En estos 55 años, unos 1,500 jóvenes panameños han viajado a otros países para aprender de otras culturas e idiomas en experiencias que van desde un mes hasta un año escolar.
Sin embargo, han sido más de 20 mil los alumnos extranjeros que han venido a Panamá, esto debido a que se cuenta con una estructura de voluntarios, oficinas y más de 46 comunidades anfitrionas en el país.
Zoe residió en el distrito de Arraiján y cursó estudios en el colegio Gabriela Mistral. Tanto su familia anfitriona como la comunidad educativa fueron un pilar para que esta chica aprendiera a hablar español.
Una de las cosas para las que le ha servido esta experiencia es para ser independiente.
El próximo 5 de agosto, Zoe se reencontrará con su familia de sangre, pero en Panamá sabe que deja una familia de corazón.
Como toda fémina, ella quedó maravillada al vestirse de pollera, lucir tembleques y saber que el pueblo goza la música típica.
En tanto, Marxwell Frederiksen, un joven de Groenlandia, también estuvo habitando en Arraiján. Aunque se le dificulta hablar el español, expresó que notó que en Panamá mucha gente es feliz con poco.
Además, dijo que durante este tiempo disfrutó de su platillo favorito, el famoso arroz con pollo.
Pero los panameños también han sabido saborear la experiencia del intercambio, tal es el caso de Maruly Clark, quien estuvo en dos ciudades de Suiza y hoy con mucho orgullo narra que domina tres idiomas, dato clave que le abrirá las puertas para cualquier oportunidad laboral.
A su criterio, es fundamental que para completar esta vivencia haya madurez, motivación y ser positivo, pues es difícil estar mucho tiempo fuera de casa y lejos de la familia.
En tanto, Antonio Sánchez tuvo la oportunidad de compartir esta experiencia en Austria, por lo tanto, domina el inglés, alemán, español y conocimientos básico de italiano.
Para este joven, la prueba de adaptarse a otra familia y a otro país la resumió en la siguiente frase: No veo las cosas como un estudio, sino como un aprendizaje.
Pronto arribarán a suelo patrio unos 100 jóvenes extranjeros, 100 nuevas historias que contar.
Panamá, aprendizaje y cultura
A través del intercambio cultural, los jóvenes se enfrentan a un mundo diverso y encuentran, más allá de las diferencias culturales, las similitudes con sus semejantes.
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Didier hernán gil
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